
La noche de ayer fue ... diferente... y espero que siga así por mucho tiempo porque a una no le gusta mucho eso de andar paseándose a las tres de la mañana :P
Resulta que estábamos ya en la camita como buenos chicos, cuando a las tres de la mañana empezó a sonar la alarma de incendios de todo el edificio. De un respingo saltamos de la cama al oirla, cosa poco complicada contando que tenemos un altavoz en la habitación y otro en la entrada que pitaban como locos. Rápidamente, tanto como nos dejó el sueño, nos vestimos (hacía demasiado frío como para salir en pijama), cogimos los abrigos y a la calle. Nos dirigimos al ascensor, sí mal hecho, pero estaba bloqueado así que nos tocó bajar por las escaleras. Y ahí es cuando te acuerdas que vives en un piso 18 de lo que hasta el momento estabas encantado porque tiene unas vistas impresionantes... así que sí señores, anoche estábamos bajando 18 pisos por las escaleras de emergencia a las 3 de la mañana. Al principio no parecía nada serio, además no había un alma, pero según fuimos bajando pisos había más y más gente.
Una vez en la calle nos dirigimos a la zona de seguridad y allí que aperecen dos caminones de bomberos. Allí estábamos la mitad de los vecinos, la otra mitad seguía en sus casas, unos pijama, otros con ropa de calle, otros con el gato, con el perro... Estuvimos esperando un cuartito de hora bajo la lluvia, por suerte apenas caía nada, y ya está. Eso fue todo. Resulta que saltó la alarma todavía no se sabe muy bien porqué. Los bomberos marcharon y nosotros volvimos a casa. Eso sí, previamente tuvieron que poner en marcha los ascensores que se había quedado bloqueados y tuvimos que hacer cola para subir en ellos ya que ninguno de los vecinos nos habíamos quedado con ganas de repetir con las escaleras.
Así transcurrió nuestra primera experiencia con la alarma de incendios, porque la de humos ya ha saltado un par de veces mientras cocinamos :P, y esperamos que no se repita o al menos que vuelva a ser otra falsa alarma...