sábado, 16 de agosto de 2008

Mount Rainier 2ª parte

El pasado domingo en la excursión al Mount Rainier hice muuuchas fotos, y aún así se me quedaron imágenes en el tintero. Por suerte, Susanne las cazó y puedo incluirlas en esta nueva entrada.

Desde un principio debimos darnos cuenta que lo que nos esperaba por arriba era al más que fresco dada la temperatura del agua que bajaba por los riachuelos, si dejabas los deditos más de 30 segundos dentro te despedías de ellos para un buen rato.


Pese a todo, pudimos ver paisajes maravillosos envueltos en niebla. Nos cruzamos, y cruzamos, multitud de riachuelos.



Como ya comentaba, los primeros momentos de nieve fueron realmente divertidos, estábamos muy contentos por ver ese manto blanco!!

Incluso nos la jugábamos a cruzar el río ...

Aunque si algo no sobró durante toda la caminata fue sentido del humor, y aún estando hechos un asco teníamos fuerzas para seguir bromeando, desde lo que nos dolían todos los músculos del cuerpo

hasta a jugar haciéndonos atacados por un oso...

Ahora veo las fotos y me sorprendo de la caminata que nos dimos, esta subida es ejemplo de las otras muchas que hicimos


Y este es un ejemplo de los bellos paisajes que pudimos ver

Aunque a veces la moral y el agotamiento no nos daba para más, y cuando veíamos lo que nos quedaba era para echarse a llorar!

Pero todo fue bien y conquistamos la montaña tramo a tramo, con banderita incluida

Aquí se pueden ver nuestros sufridores rostros, que si bien podían estar empapados de sudor realmente estaban calados por el agua que "escupía" la niebla de la montaña


Pero al fin llegamos, y esta foto lo justifica. Este edificio es Paradisse Inn, que sólo está abierto en verano ya que cuando llegan las nieves en invierno estas la cubren hasta las ventanas que se ven en el tejado.

jueves, 14 de agosto de 2008

Día de verano

Ayer fue un día de verano de los de verdad, dado el buenísimo tiempo que hacía (sol, calorcito y viento fresco) aprovechamos para hacer actividades al aire libre.

Para empezar me pasé media tarde en la piscina, tumbadita en la hamaca que si leyendo que si echando un par de cabezaditas... vamos, que me faltó poco para meterme al jacuzzi (que tenemos además de gimnasio y piscina) pero me dio hasta pereza levantarme. Aquí va una foto de la piscina, aunque tomada otro día de menos sol. Está muy bien, es chiquitilla pero suficiente. Además hay bastantes hamacas, sillas y sombrilas con lo que siempre tienes donde sentarte, incuso un trocillo de césped.


Después nos fuimos a pasar la tarde al Marymoor Park, donde al atarceder ponían una película en pantalla gigante. Por supuesto nos llevamos nuestro bocadillito para la merienda- cena.

Como esta película estaba patrocinada por Nintendo DS, las horas previas a la película había chicas por allí que te dejaban jugar con la Nintendo. Hay que ver lo confiados que son por estos lares, nos las dejaron y se fueron a dar una vuelta por el recinto tranquilamente, sin alarmas ni cadenas vaya.

Al principio éramos poquitos pero nos llegamos a juntar un buen número de gente, de todas las edades. Eso sí, pese a nuestra merienda y nuestras toallas quedó claro que somos aliens (extranjeros en inglés) ya que el que más y el que menos llevaba: sillas de camping, mantas como Dios manda, almohadas, neverita con refrescos, bolsa con galletas y patatas, abrigo y gorrito para no pasar frio... vamos que se nos notó que éramos novatos totales.


Como en todo buen evento a la americana tenías un sitio donde proveerte de comida y bebida por si te habías olvidado algo. En el famoso "carrito de los helados" también vendían café y bebidas varias, y al lado colocaron una carpa donde podías comprar palomitas, a las que por cierto nos invitaron antes de empezar la película.


Tuvimos que esperar a que anocheciera para que empezara la película, pero entre las consolas, la charla y los juegos que preparaba la propia organización ni nos dimos cuenta. Me gustó mucho ver una película por la noche en el parque, sobretodo porque de vez en cuando pasaba una estrella fugaz y tenía su magia.

Hoy remataré la jugada pasando la tarde en el lago ¡qué bien se está de vacaciones! y después ya veremos lo que viene :D

miércoles, 13 de agosto de 2008

Donde un niño puede ser un niño!

Así rezaba el slogan de la pizzería donde cenamos el sábado, ¡y vamos que si somos niños! y claro, nos portamos como tales... La pizzería, llamada Chucke Cheese´s, es un local grandísmo donde además de servir pizzas hay muchos juegos para los pequeños... y no tan pequeños.

Máquinas y maquinitas donde hacer un rato el tonto y pasárselo de miedo. Por si no fuera suficiente el entreteminimiento que tiene en sí darle a la pelota, hacertar en la casta, o dar golpes por que sí, las máquinas además te daban un cierto número de tickets según lo bien que lo hubieras hecho que luego podías canjear por regalos.

Realmente jugamos a todo lo jugable que había en aquel local: a meter canastas...

juegos de puntería...

un juego de carreras y dinosaurios...

A estas alturas ya estaba claro que todos llevamos un niño dentro, aunque unos más que otros y aquí viene la demostración. Una de las máquinas era una pantalla táctil, el juego era un laberinto y con el dedo había que hacerlo en menos de 30 segundos. ¿y quién gano?

Pues Daniel por supuesto, que se llevó el bote de 49 tickets (todo un acontecimiento) y el mote que la propia máquina le puso de Flamin Finguer (dedo en llamas).

Sobra decir que con la celebración que hicimos, especialmente el ganador, se enteró todo el local de que había ganado el bote!!

Pese a esta ristra de tickets que Daniel nos consiguió más lo que llevábamos sumados a lo largo de la tarde sólo juntamos 160 tickets, lo que nos dió para 4 mal llamados chupa chups, 4 caramelos con colores más que sospechosos y 2 anillos "made in china" como bien rezaba la etiqueta.

Puesto que no habíamos dado suficiente el espectáculo Dani pensó que la mejor manera de entregarme el súper anillo de la muerte, era hincando la rodilla en el suelo cual petición de mano. Más de uno de los presentes debió de creerse la historia y no sé que andará pensando de estos españoles tan raros que deciden ir al Chucke Cheese´s a tener una cena tan romántica.

Fue una tarde de lo más divertida, aunque un poco rara para estas edades, pero es que de vez en cuando hay que dejar salir al niño que tenemos dentro y que se ría un rato!!


lunes, 11 de agosto de 2008

Experience Music Project

El jueves estuvimos en el Experience Music Project, vaya en el Museo de la música de Seattle. El edificio es del arquitecto Frank Gehry (el mismo que diseñó el Guggenheim de Bilbao entre otros) y resulta muy llamativo. Diría que casi merece más la pena visitarlo más por el edificio que por la exposición.

Una de las partes más llamativas y representativas del museo es esta columna creada con guitarras y pianos.

Como bien dice el nombre del propio museo, allí se experimenta la música y para ello hay muchas opciones desde escucharla a ser tú el músico.

Hay muchos instrumentos a tu disposición: guitarras, pianos, tambores incluso mesas de mezclas y micrófonos. Esta zona de la exposición esta organizada para que puedas tocarlos sin molestar a los demás, incluso hay boxes cerrados. Además todos los instrumentos tienen una pantalla donde te enseñan a tocar tus primeras notas y te explican para que sirven todos los botoncitos.


Pero si hay algo que hace las delicias de mayores y pequeños es esta mesa- tambor, ya que lo único que hay que hacer es aporrearla y suena bien hagas lo que hagas. Tengo que confesar que pasamos un buen rato dando mamporrazos como locos y fue de las cosas más divertidas.


Para los que no se conforman con esto pueden grabar su propio CD, ya que el museo dispone de un estudio con varios instrumentos donde puedes entrar a tocar y también te graban en vídeo. Por supuesto, si quieres tu CD te lo dan muy amablemente previo pago de 10$.

Es divertido pero la verdad es que si no sabes tocar ningún instrumento si hace un poco pesado. Para los que quieren visitar un museo y tener exposiciones había una parte dedicada al guitarrista Jimi Hendrix, donde podías seguir su biografía ilustrada con muchas fotografías, trajes y discos de vinilo.


Junto al museo de la música estaba el museo de Ciencia Ficción, lo visitamos pero la verdad es que no nos dejó muy buen sabor de boca. Sobretodo porque anunciaban a bombo y platillo que había una exposición de robots y al final resultó ser una pequeña habitación con una estantería llena de robots de juguete como los que tenía mi hermano cuando era pequeño. Posiblemente estaré diciendo algún sacrilegio para los que entienden de estas cosas pero... es lo que a mí me pareció vaya. El resto del museo resultaba gracioso al tener muchas reproducciones y trajes de personajes de películas como Terminator, La guerra de las galaxias o Matrix.

Pese a todo me sigo quedando con el edificio, tanto por fuera como por dentro, ya que las exposiciones no terminaron de cautivarnos.


Pa habernos matao !!!

Si hay una frase que pueda resumir la excrusión que hicimos ayer al Monte Rainier desde luego que es esta: "pa habernos matao!"

Pero empecemos por el principio... viendo el buen tiempo que hacía decidimos junto con nuestros amigos alemanes que sería una buena idea salir de excursión. Tomamos rumbo al Mount Rainier National Park, un parque con increíbles paisajes y montañas, situado a 83 kilómetros de Seattle. El Mount Rainier tiene 4.300 metros de altura, dominando este parque y la mayoría de las vistasde gran parte del oeste del estado de Washington. Recibe aproximadamente un millón y medio de visitas al año, por lo que cuenta con una extensa red de senderos muy bien preparados.

Por lo bucólico del nombre decidimos iniciar nuestro camino en el paraíso, Paradise se llamaba el punto inicial, para hacer una ruta de unos 10 kilómetros. Nada más llegar nos dimos cuenta de la intensa niebla que había en lo alto de la montaña y que no nos dejaba ver la cumbre, lo que no llegamos a pensar es que nuestro recorrido atravesaba toooooda esa niebla.

Los primeros pasos fueron sencillitos, por un camino asfaltado un poco fresco pero se estaba bien. Incluso nos paramos a hacer unas fotillos en las cascadas Myrtle.

Poco a poco fuimos ascendiendo y adentrándonos en la niebla, aunque los contínuos riachuelos y parajes verdes nos tenían un poco despistados y no éramos muy conscientes en dónde nos metíamos.

Estas eran nuestras caras sonrientes al inicio del camino

Y aquí estamos disfrutando de los primeros pedacitos de nieve que nos encontrábamos, ¡ángelicos! Si algo vimos durante el camino fue nieve, y quien dicer ver puede decir también tocar, saborear, caer sobre y un largo etcétera

Aunque la verdad es que los paisajes merecían la pena cualquier esfuerzo

Este fue uno de los parajes que más nos impresionó, todo a nuestro alrededor era blanco (bien por la nieve o bien por la niebla) y no se oía absolutamente nada. Cuestra creerlo pero descubrimos lo que era el silencio !!

En esta imagen se puede ver el caminito que recorrimos... esta vez era en llano, pero lo sufrimos cuesta arriba y cuesta abajo, fue realmente entretenido sobretodo por que había que intentar no dejarse los piños que de vez en cuando son necesarios para comer y esas cosas.

Durante un largo camino esto era todo lo que veíamos, por supuesto acompañado de agua y viento ¡cómo no!

¡Y llegamos a Panorama point! Fue un momento muy emocionante ¡lo habíamos conseguido! Ahora sólo faltaba bajar... que era la mitad del camino. La pena fue que apenas podíamos ver nada por culpa de la niebla ya que seguro que las vistas desde allí eran impresionantes.

Aunque parezca mentira, alrededor de la nieve había muchísimas plantas y flores incluso vida salvaje que poco le importaba quien pasara por allí, como esta pequeña ardilla prima- hermana de nuestro vecino Ronin.

Por suerte, y con las piernas ya flojeando, empezó la bajada pero tardamos mucho en despedirnos del viento y la nieve.


Por fin, y tras cuatro horas de camino empezó a brillar el sol y nuestras caras cambiaron

No sin falta de asombro al ver desde abajo dónde habíamos estado

Ya podemos decir eso de "yo estuve allí", pasamos un día muy divertido y aunque a día de hoy sigamos sufriendo las consecuencias (por suerte sólo unas pocas de agujetas) podemos decir que fue una excursión para recordar y repetir.